“Los chicos”, uno los llama así tengan dos, tres, siete o quince años, ¿verdad? Bueno, pero en realidad no es lo mismo que tengan dos, tres, siete o quince: cada uno tiene necesidades diferentes. No juegan a los mismos juegos, realizan otras actividades, tienen distintos intereses, más o menos responsabilidades y por lo tanto, usan espacios de diferentes maneras. Por ejemplo, los más chicos usan para jugar un área del mismo tamaño que la los más grandes usan para reunirse con sus amigos.
Este espacio o área que se comparta puede ser un Playroom, Family o Living. Una manera de tratar de tener un espacio que sirva para todos es lograr que el mismo sea un sitio versátil. Esto se logra con elementos más pequeños, que fácilmente se pueden reacomodar y/o cumplir varias funciones.
Ya hemos hablado de algunos muebles que pueden ayudar en esta tarea. Otros pueden ser mesas bajas, tipo ratonas o apenas un poco más altas, para que se puedan adaptar a jugar en un momento y en otro se pueda comer empanadas con los amigos mientras se mira una película. Estos muebles deberían tener terminaciones pensadas para “alto tránsito”: ecocuero, lacas, pinturas sintéticas, pátinas y si queremos algo transparente quizás pensar en algún policarbonato, acrílico. El vidrio se puede usar con espesores y propiedades acordes a las necesidades de un lugar con niños y jóvenes, no vidrios comunes. Es un elemento para tener mucho cuidado al momento de usarlo. Si las mesas fueran rectangulares o cuadradas, sus puntas deberían ser redondeadas para evitar accidentes.
Acá les muestro algunas ideas sobre mesas.
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